sábado, 11 de agosto de 2012

EL COCINERO MALABARISTA
                     Entre medio de ollas y sartenes, o revolviendo un estofado mientras su gatita ‘Mimosa” (única compañía) se paseaba entre sus piernas,  se encontraba Carmelo Lucio, nombre dado por su abuelo de origen Siciliano, en honor a su amada esposa Carmen Lucia.

                      Cocinaba de una manera muy especial, había heredado los dones de su abuela. Cocinaba sin probar  la comida, cosa extraña para un “Mètre de la Cousine”. La condimentaba  sólo con la medida de sus dedos, un poquito de sal por aquí, otro de pimienta negra, dos hojitas de laurel y el aroma comenzaba a fluir y a envolver la cocina que al fugarse por la puerta de entrada del pequeño  restaurante, llamaba la atención al mas distraído de los transeúntes. A medida que se acercaba la hora del almuerzo, comenzaban a juntarse en la entrada para ser los primeros en probar esos deliciosos platos que siempre iban acompañados por alguna obra de arte, ya sea un tomate cortado en forma de rosa, o una batata con una amplia sonrisa.

                      Verlo cocinar era un verdadero espectáculo. Cuando se trataba de hacer un panqueque o una simple pizza, antes de colocar la sartén con un poco de manteca o margarina en el fuego, comenzaba a hacer su show de malabarismo, con la espumadera y algún otro utensillo; los arrojaba para arriba, uno a uno y  dando vueltas, los iba recogiendo sin perderlos de vista, nunca se vio que se le cayera alguno al piso. Luego ponía la sartén al fuego y una vez cocinado el panqueque hacia lo que quería con él, lo hacía dar dos o tres vueltas en el aire, dándose el lujo de girar sobre sus talones y  con una precisión, el panqueque caía nuevamente dentro de la sartén, lo mismo sucedía cuando preparaba la masa para la pizza, la hacía dar tantas vueltas en el aire que la misma  se entregaba  vencida para poder ser colocada en el horno.
  
                       Carmelo Lucio era un verdadero artista, no solo de la cocina, sino también en todo lo referente a manualidades, ya que a toda hortaliza que llegaba a sus manos le daba una forma, ya sea de una pareja de enamorados, una naranja guiñando un ojo, o un gato corriendo a un ratón.
                       Ese era su mundo, su vida y no la quería cambiar por nada del mundo, evitando en lo posible salir a la calle, no teniendo más remedio que hacerlo cuando iba a la feria a comprar las verduras o alguna especie que le faltaba.  A él gustaba personalmente elegirlas.


-          Chao Carmelo!!, come vai, lo saludaban los puesteros de la feria    
      orgullosos de saber que era de descendencia italiana.

-          Chao!!,  respondía, evitando continuar con el dialogo.

                         Pero un día, mientras estaba eligiendo unas frutas que luego transformaría en una deliciosa ensalada, y mientras a alguna de ellas se la imaginaba trasformada en uno de sus personajes, se encontró de repente con unos enormes ojos color almendra, acompañados por una amplia sonrisa que dibujaban un hoyuelo en cada cachete de la cara. Sintió una gota de sudor que bajaba por su espalda junto  a un intenso calor que le subía y se alojaba en sus orejas. Nunca en su vida había sentido esa sensación, me estaré por enfermar se preguntaba, lo cierto era que la imagen de esa mujer lo había hecho perder por unos minutos o segundos la noción del tiempo.

-          Disculpe, dijo una dulce voz que lo hizo volver a la realidad,  ¿ va
      a llevar esas  manzanas ?

-          Si, si, no, no… disculpe

                     Y dejando todo salió bien de prisa hacia la vereda decidiendo no llevar nada ese día, para  refugiarse nuevamente en su cocina, pensando que si así lo quería el destino, se volverían a encontrar en la próxima parada. Tomó una olla, la llenó con agua y al ponerla al fuego, comenzó a cortar las verduras para así conectarse nuevamente con su mundo, a pesar que no podía borrar de su mente aquella imagen que por primera vez había logrado distraerlo de lo que tan profesionalmente hacia y que tanto amaba. Tomó su sartén, la espumadera y otro de los utensilios y comenzó a arrojarlos para arriba para iniciar su show, pudiendo solamente agarrar menos mal,  la sartén, ya que la espumadera fue a dar  sobre su cabeza y los otros quedaron esparcidos por el piso, mientras su gatita “Mimosa” salía espantada refugiándose debajo de la mesada. Tengo que calmarme se decía, respirando profundamente y soltando el aire a modo de  largo  suspiro, reinició su labor. El compromiso que tenía hacia sus clientes no podía hacerse esperar. Al día siguiente mucho más calmo y de la misma manera los días subsiguientes continuó con lo que realmente amaba, la cocina, mezclando sabores, y preparando unos platos dignos del mejor  y más sofisticado restaurante de San Pablo.

                    Y un día, cuando menos se lo esperaba, mientras entregaba uno de sus platos para que el mozo lo llevara hasta una de las mesas, vio en la puerta de su pequeño restaurante buscando una mesa para sentarse la imagen completa de aquella mujer que había marcado para siempre su vida y que nunca más iba a dejar escapar. Pero había un detalle, no se encontraba sola, venia acompañada de una señora mayor y una niña de unos 17 años de edad. Continuó mirando, esperando que entrara el hombre que acompañara a esa familia, que seguramente se había demorado estacionando su automóvil,  esperó y esperó, mientras su corazón latía fuertemente, pero fue en vano, pues  nadie mas entró, y fue así que una enorme sonrisa de esperanza se reflejó e iluminó su rostro.

                                                                                                                             CESO


martes, 24 de julio de 2012


EL CARPINTERO QUE AMABA LA PINTURA


                                 Perdido entre medio de las maderas y el aserrín, se encontraba Juan Carlos el carpintero. Siempre con su lápiz que descansaba al costado de su oreja izquierda, sus pantalones que siempre se les caían y una remera con un agujero a la altura del pecho. De cabellos rubios y enrulados que se confundían con la viruta que desprendían las maderas a medida que pasaban por el torno.

Siempre estaba en movimiento, iba de un lado para el otro haciendo varias cosas al mismo tiempo, por lo que nunca tenía un lugar fijo donde trabajar. Eso quedaba demostrado ya que en cada lugar de la carpintería había un dibujo hecho por él, ya sea de  un paisaje, de una mujer desnuda, o de algún personaje de historietas, ya sea Superman o el Hombre Araña.

Cuando uno acercaba a él para pedirle si podía llevar viruta de madera para la escuela (la usaban mezclándola con kerosene para limpiar los pisos de la misma)  y  justamente se encontraba en el sector donde estaba el diseño de la mujer que había pintado desnuda,  decía:


-          Mira muchacho, esto lo tienes que mirar en forma artística, nada       pensar  en cosas raras, me entiendes?
-          Si, si, le respondía, Leonardo,  a pesar de que el famoso dibujo de la mujer desnuda,  era el comentario de toda la escuela  y a veces iban  otros para ver sus obras de arte, en  especial esa.

Era tal la perfección de sus trazos que parecía una fotografía. Su cara mostraba una sonrisa seductora con una pequeña nariz y ojos soñadores, unos pechos armoniosos que parecían quererse salir de la pintura. Al mirar sus caderas uno se la imaginaba bailando la danza del vientre y  sus piernas eran perfectas. Era tan linda que pasó a ser la novia de todos los alumnos de quinto grado, el único problema era que a medida que pasaba el tiempo la imagen se iba apagando y no tenían manera de revivirla, a no ser que lo conversaran con Juan Carlos, y le pidiera que le diera una retocada, pero cómo hacerlo, ahí estaba el mayor dilema.

Y llegó el día en que la imagen desapareció, en su lugar apareció una mancha de humedad y todos los alumnos de quito grado se quedaron sin novia, sin fantasía, pero por lo menos con el recuerdo del primer amor.

Ya no tenían motivo para ir a la carpintería con la excusa de buscar viruta de madera para la escuela, y más rabia les daba al ver que las imágenes de Superman y el Hombre Araña se mantenían impecables, mientras que su amor imposible había desaparecido.

Los días continuaban pasando y ya se habían olvidado de lo ocurrido cuando al entrar a la carpintería una nueva imagen había aparecido y la mancha de humedad formaba parte del diseño. Se trataba de un niño durmiendo de costado, mostrando sus pies desnudos y cubierto parte de su cuerpo con hojas secas, y una leyenda que decía:  “…Y dormía como un gusano de seda entre las hojas”

Leonardo se acercó para poder observar el diseño  más detenidamente y daba la sensación de que el cuadro estaba vivo quizás la propia mancha de humedad hacia que resaltara más aún la pintura. Se quedó un buen rato mirándola cuando sintió la mano de Juan Carlos en su hombro, haciendo que volviera a poner los pies sobre la tierra.

-          Que pasa muchacho, no te gustó el dibujo?

Claro que le había gustado, decía tantas cosas juntas que no sabía cómo explicarlo, no era sólo la imagen de un niño durmiendo entre las hojas como decía la leyenda. El cuadro tenía vida propia, tenía como decir, movimiento, se sentía el sonido del viento, el olor  de las hojas secas, la tristeza del niño, era un todo plasmado en una pared de adobe de un viejo galpón.

Leonardo nunca supo como decirle a Juan Carlos lo que sintió y de la manera que le había llegado su pintura, sólo sé que a partir de aquel momento, esa carpintería se había convertido para Leonardo en una galería de arte, donde  unos de los mejores pintores del mundo para él, Juan Carlos Sotelo exponía sus pinturas para deleite de las personas recibiendo, por parte de los críticos de arte los mejores elogios, y de la gente una gran admiración y respeto.-

                                                                                                                                         CESO

jueves, 14 de junio de 2012


EL ALBAÑIL QUE SOÑABA CON SER BAILARÍN



    José, así se llamaba, era albañil por herencia, su abuelo y su padre lo habían sido y él no podía ser menos, para ellos, me refiero a su abuelo y a su padre, era una profesión de machos. Sin embargo algo tenía de especial, cuando  debía realizar tareas un poco más delicadas, como por ejemplo colocar los azulejos a un baño o una cocina, o realizar trabajos con yeso. Si uno lo hubiese clasificado solo por su aspecto físico y con solo mirarles las manos, no lo hubiese dejado tocar nada que sea frágil por el solo temor a que lo quebrara todo. Por eso siempre lo mandaban  a descargar los camiones con los materiales que llegaban para la construcción o para mover alguna herramienta que pesaban demasiado y él acostumbrado a eso, bajaba la cabeza y sin decir nada, realizaba su trabajo.

    Por la noche, quedaba a cargo de la obra, o sea era el sereno, y a pesar de su cara de niño, su aspecto transmitía respeto.

    Víctor, junto con sus amigos, se juntaban los fines de semana junto a la obra para jugar con la arena que descargaban los camiones a orilla de la futura vereda, así, se fueron haciendo amigo de José.
    Los niños se entretenían conversando con él, ya que le gustaba contar historias y adivinanzas. Así se pasaban las horas.

      -  Haber quien adivina, decía, estaban cruzando el río la mamá  elefante con sus 3   
         elefantitos, cuando llegaron  hasta la otra orilla, unos de los elefantitos dijo, que suerte    
         que pudimos cruzar  los 5,  por qué dijo los 5 si eran 4 ?,  nos preguntaba.

      -  Porque la mamá elefanta esta por tener otro hijo, respondían a coro

- No, no, decía, el elefantito dijo los cinco porque no sabía contar, y se moría de risa.
Y así,  se despedían a coro con un Uuuuuu !!!,  hasta el día siguiente.

   Durante la semana José trabajaba duro en la obra y solo se limitaba a saludarlos cuando pasaban por ahí al salir de la escuela; sólo los fines de semana es cuando disponían de tiempo al igual que él, para sentarse a conversar y comenzar nuevamente con sus cuentos y adivinanzas.

   Pero una vez, la conversación fue distinta, ya no fue un cuento el que intentaba contarles sino más bien una confidencia de su parte. Comenzó preguntándoles si alguna vez habían ido a un teatro a ver valet, les dijeron que no, pero sí habían visto algo de eso en la televisión, en esa época era en blanco y negro y solo funcionaba, al caer la tarde, hasta las 23:00 hs.


      -     Y que les pareció?, les preguntó con una sonrisa en su boca.
-          Pero, José,  esas  cosas son de mariquitas, respondió uno de los niños amigo de Víctor, antes que  pudiera éste emitir su opinión.
José bajo la cabeza y no volvió a hablar más del tema ese día ni los días que siguieron.

   Llegaron las vacaciones de invierno y los amigos de Víctor se fueron a visitar a sus parientes que vivían en otras provincias quedándose en casa, ya que su situación económica no daba para salir de vacaciones, lo mismo le pasaba a José, solo que este debía trabajar.

   Una tarde decidió ir a visitarlo después de haber ordenado su habitación que hacia días que sus padres le venían reclamando. Fue una alegría cuando se encontraron, se sentaron a conversar, como siempre él lo hizo en su sillón todo destartalado, con los resortes todos vencidos, que algún coleccionista o anticuario lo hubiese reparado para venderlo como una reliquia a un precio exorbitante, pero como ellos desconocía por completo ese tema, lo más probable era terminar como leña para algún asadito.

   Comenzaron a conversar sobre temas en general, pero para Víctor lo que realmente le interesaba era tocar el tema del valet. No sabía cómo hacerlo para que no se sintiera incómodo con la conversación y cambiara de tema.


-          José, le dijo, la otra noche estaba viendo en la televisión una  película, donde en una obra de teatro estaban bailando el lago de los Cisnes de un tal Chaikovsky o algo así, y agregando dijo: me pareció muy  hermoso.

   Logrando de esa manera llamar su atención, cumpliendo de esta manera su cometido.

    -   En serio te gustó?, le dijo con una sonrisa de oreja a oreja.

   Eso fue suficiente para que le contara todos sus sueños, sus frustraciones, sus deseos de haber sido un bailarín de valet, como lo fueron los Rusos Rudolf Nureyev (1938/1993), Mijail Barishnikov(1948), Vladimir Vassiliev (1940) entre otros o el Argentino Jorge Donn (1947/1992). A su vez le  mostró un montón de revistas y libro con fotos, testimonios y obras de teatro, que tenía muy bien guardados, temiendo que alguien las descubriera y pensara otra cosa de él o se rieran en su cara ofendiéndolo por su condición de persona obesa.

   Víctor sintió un nudo en la garganta y un dolor muy grande en su corazón,  pensando en lo injusta que a veces es la vida, cuando estuvo a punto de decírselo, sintió la voz de su papá que lo estaba llamando, ya eran más de las 21:00 horas y Víctor se encontraba fuera de casa.

   Su papá estaba furioso, porque pensó que le había pasado alguna cosa, sobre todo por la hora que era, le dio un buen tirón de orejas y le hizo prometer que no volvería más a ese sitio, ya que consideró que no era un lugar apropiado para que un niño de su edad estuviera a esa hora allí, pienso que lo hizo por el propio temor de Papá de cuidar a  sus hijos. Y así lo hizo.

   El secreto entre José y Víctor fue muy bien guardado hasta ahora, porque estoy seguro que José no se va a  molestar si se entera que se los conté,  porque sé que tanto ustedes, al igual que Víctor en una noche de Gala en el Teatro Colón en la ciudad de Buenos Aires, lo estaremos aplaudiendo de pie antes de caer el telón, posiblemente en la próxima parada.-

                                                                                                                                        CESO

lunes, 28 de mayo de 2012


UN DULCE RECUERDO


                                             Con su impecable guardapolvo blanco que tapaban  su pronunciada barriga, sus zapatos negros bien lustrados aunque con el cuero ya ajado por el uso, se encontraba Renato el peluquero del barrio realizando su trabajo con un placer que contagiaba, con las tijeras en una mano y en la otra el peine sus ágiles manos se movían de tal manera que de lejos parecía que estaba dirigiendo una orquesta;  no se como hacia, pero al golpear las tijeras contra el peine emitía un sonido como si tuviera un par de castañuelas.

                                        Una vez terminado su trabajo y de haber retirado los pelos, con una especie de brocha  untada con talco, que quedaban atrapados entre el cuello del cliente y una especie de capa sin mangas para proteger el resto de la ropa, mostraba con otro espejo con orgullo el trabajo terminado.-

                                                  Hernán tenía unos 10 años cuando frecuentaba la misma  a pesar de tener el pelo corto, solo que Renato, el peluquero,  no lo sabia y nunca lo supo  que Hernán estaba perdidamente enamorado de su hija de solo 8 años de edad.-
   Por supuesto que se trataba de esos amores platónicos propios de la edad, ya que ella, me refiero a su hija ni siquiera le prestaba la menor atención.-

                                                Siempre que iba a la peluquería la veía a través de la puerta de madera y vidrio que daba a la sala de su casa jugando con sus muñecas, siempre con su vestido almidonado tipo campana, con sus medias blancas 3/4, así se las llamaban porque dejaban descubiertas las rodillas y unos zapatos de charol negros con un botón a cada costado para sujetarlos y cerrando todo el escenario, como broche de oro un enorme moño azul en el cabello sosteniendo su cola de caballo.-

                                        De vez en cuando entraba a la peluquería para pedirle dinero a su Papá para realizar algún mandado y Hernán temblaba de emoción al verla tan bonita y graciosa dejando escapar un suspiro, pero ella lo ignoraba por completo.-
 Como no  estaba tan apurado para que  lo atendieran, dejaba a veces pasar algunos clientes al frente; cuando le tocaba su turno, Renato siempre le preguntaba lo mismo:

      -    Y como quiere que le corte el cabello mi amigo (sabiendo ya la respuesta y lo que luego 
            sucedería, solo que sin importar la edad, siempre respeto mucho a sus clientes)-

     -     Corte un poquito de cada lado.

     -     Esta seguro?

-       Si, si, le respondía, sabiendo que a la media hora estaría de regreso para cortarlo mas corto pues no estaban los tiempos para volver cada 15 días.

     A Hernán le daba mucha vergüenza, solo que el costo valía la pena ya que volvería ver a su hija una vez mas.-

                                    Y así se pasaban los días, entre mandados y juegos ya que para cada ocasión tenían uno diferente, primero eran las figuritas, luego venia el trompo, después las bolitas y por último el montar barriletes, todo esto con algunos partiditos de fútbol intermedio que organizaban en forma inmediata, improvisando una  pelota de trapo con medias en desuso, el problema se producía cuando la pelota caía al agua, nadie quería recibirla porque al girar la misma y al estar tan empapada  salpicaba a todo el mundo, agravándose el problema cuando golpeaba contra la pared de la casa de algún vecino manchándola toda, ahí se producía las mayores corridas cuando el dueño de casa salía con una palo de escoba a correrlos sobre todo a la hora de la siesta, que se extendía en verano entre las 12 del medio día y  las 17 h. 
    Al ser los días tan calurosos, los negocios permanecían   todos cerrados entre esos horarios.  
Es cuando los niños  aprovechaban para vestir unas bermudas, sin camisa y unas hojotas,  e irse a bañar algún canal de riego que pasaba costeando el barrio y de esa  manera  sus mamás poder  lavar la ropa y luego plancharla para tenerla impecable para salir de casa cuando caía el sol,   es decir era la misma remera y  pantalón de siempre pero como digo recién lavados y planchados eran otra cosa, y así como unos caballeritos intentar entrar en el juego de las niñas, que eran,  o saltar la cuerda, jugar a la rayuela o improvisar algunos cánticos traídos de Europa, que nadie entendía, como Sobre el puente de Aviñón, todos bailan todos bailan, sobre el sobre el puente de Aviñón todos cantan y yo también ... o  La farolera tropezó y en la calle se cayo...


                                         Realmente ahora me parece gracioso, pero en la mente de un niño era todo un desafió sobre todo estar delante de las niñas y muy cerca de la hija del Peluquero, que apenas el último  rayo de sol se ocultaba en el horizonte, se acababa el romance, porque la Mamá la llamaba para que entrara a su casa, ya que consideraba que ya era muy tarde.-


                                        Los días domingo la cita era a la misa de las 10 h., la ropa había sido lavada la noche anterior, y en vez de zapatillas,  lustraba sus zapatos que se veían impecables, por arriba, ya que la suela contaba con dos enormes agujeros cada uno que tapaba con unas plantillas hechas de cartón.
   Al salir de casa debía esquivar todo charco de agua o barro sino antes de llegar a la Iglesia el cartón  ya habría desaparecido.-


                                          Todo  marchaba sobre ruedas, el peluquero se encontraba con su esposa y su  amor, bueno su hija,   sentados en la primera fila, y Hernán  sentado con sus amigos en el banco de al lado hasta que al Padre Juan, así se llamaba el  sacerdote de la Iglesia Sagrado Corazón de Jesús, se le ocurría que debían arrodillarse, sobre todo cuando después de haberse confesado tenían  que ir al frente a tomar la comunión y por supuesto arrodillarse, ahí es cuando le corría una gota de sudor por su espalda, y las orejas comenzaban a entrar en calor,  ya que no tenía como ocultar los agujeros de sus zapatos, hasta que se le ocurrió que la única manera de estar de frente al publico era volverse monaguillo o sea ayudar al sacerdote a dar la misa.-


                                       Y fue así que después de estar una semana por la tarde practicando ayudo a dar la misa el  Domingo siguiente, solo que le toco, en vez de una campanita que debía tocar cada vez que el Sacerdote se arrodillaba,  llevar una especie de copa metálica atada a unas cadenas donde salía humo, lo que se llama incienso encendido que en la medida que uno lo balancea  de un lado a otro, aviva al incienso encendido saliendo  por unos agujeros mas humo de lo normal  que no lo dejaban respirar, intentando en todo momento evitar toser cosa que no lo pudo lograr interrumpiendo al Sacerdote en varias ocasiones, de todos modos estaba frente a su amor por lo que de los nervios balanceaba cada ves mas de prisa el envase haciendo que el humo al estar Hernán arrodillado, fluyera de abajo hacia arriba, pues el Sacerdote tenía oculto debajo de la mesa donde  descansaba una enorme Biblia un pequeño ventilador, de tal manera que se formo una humareda, convirtiendo al altar en un escenario y al Sacerdote en un cantante de una de la mejores banda de rock saliendo entre la humareda.-.-

                               Al terminar la misa, antes que el mismo  le llamara la atención, Hernán había huido no queriendo saber mas nada del asunto, de todos modos la carrera de sacerdote no era para Hernán ya que practican el celibato eso no estaba en sus planes.

                              Sumado a todo esto, y para colmo de males el  cabello de Hernán no crecía lo suficiente para volver mas seguido a la peluquería, sin la necesidad  de haberse convertido en monaguillo, ya que el domingo venidero eran muchas las explicaciones que debería darle al Padre Juan.-

                                Y llego el día…, se puse lo mejor que tenia, es decir la misma remera y pantalón de siempre, limpió sus zapatillas con tiza blanca que traía de la escuela para ser usada en ocasiones especiales, la mojaba y la pasaba sobre la tela de las mismas, cuando se secaba quedaban impecablemente blancas,  solo que tenia que tener la precaución de no golpear muy fuerte el pie en el piso para evitar  el polvo blanco que se desprendían de ellas y saliendo de su casa y  antes de tentarse con otra cosa se fue directamente a la peluquería.-

                                 Al llegar se llevo una gran sorpresa ya que la misma se encontraba cerrada, le extraño mucho, pero sin mucho preámbulo decidió volver al día siguiente, paso por la vereda por dónde normalmente jugaban las niñas, pero su amor no estaba ahí, por lo que esta vez decidió volver a su casa para realizar la tarea que tenia atrasada y  ver a su Madre feliz de saberlo  en casa.-

                                 Al día siguiente ocurrió exactamente lo mismo, la peluquería permanecía cerrada, dio la vuelta y golpeando las manos por los fondos de la casa fue atendido por una señora que nunca había visto informándole que Renato, el peluquero había caído enfermo y se encontraba internado en la Capital y que su familia había viajado para acompañarlo.-
   Sintió una gran desilusión, sin darse cuenta de la situación e inocentemente, lo único que se le ocurrió pensar era que su amor se había ido sin despedirse de él.-

                                     De rabia, con el dinero que tenia para cortarse el cabello, se fue a comprar un helado, cruzo la calle , fue hasta la plaza, se sentó en unos de sus bancos y con la mirada perdida pensando en todos los sacrificios que había hecho por amor,  devoro todo el helado,
sabiendo que el costo a pagar iba a ser muy alto, quizás un buen coscacho o un buen  tirón de orejas por parte de su Papá, por haberse gastado el dinero en otra cosa,  pero nada iba a ser peor que lo que había hecho su amor al irse sin avisarle.-

                               Renato, el peluquero no volvió nunca mas, su familia vendió la casa, la peluquería desapareció y su primer amor de ocho años junto con todos sus sueños quedaron en su recuerdo, unos de los recuerdos mas dulces de los tantos que las personas guardan a través de los años.


                                                                                                                                CESO

sábado, 12 de mayo de 2012


POR UNA GAROTA…

   Bruno era periodista y corresponsal de un diario del interior del país, su fuerte era escribir artículos sobre ecología y política, de vez en cuando salía a cubrir algunas entrevistas  de algún personaje o evento importante. 
   Estando de vacaciones, recibió llamada telefónica de su  mejor amigo, Marcelo, hoy  representante  de espectáculos, digo hoy, porque ya había tenido un sin fin de profesiones.
   La llamada en cuestión era para saber si se animaba a  cubrir periodísticamente la gira de una Banda de Rock Pop que quería hacer su primera incursión en otro País, para hacer conocer  su música y proyectarse a nivel internacional.

-          Dejame  pensarlo-, le dijo,  esa no es mi especialidad, yo escribo artículos más bien críticos sobre medio ambiente, política, etc., pero no sobre espectáculos y mucho menos sobre una Banda de Rock.

-          Pero, Bruno, eso es justamente lo que quiero, la critica, estas de vacaciones,  sin hacer nada, -eso es lo que él creía,  -todos tus gastos van a ser pagos,  por otro lado, la vamos pasarlo bárbaro, disfrutando del sol y playa ya que la gira es en Brasil-.

-     Brasil? , estas loco, que voy hacer yo en Brasil, siendo un pingüino de la
       Patagonia, por otro lado estoy en un proyecto que por ahora no puedo dejar de   
       lado.

-          Bruno, te conozco, a no ser que estés metido en algo muy especial y te hayan atrapado podes rechazar esta oferta, o me equivoco.

-          Si y no, pero cual esa Banda de Rock que representas y que quieres llevar para ser
      conocida en otro País.

-          La Banda es “Gato Negro”, te acuerdas, cuando la fuimos a ver la vez que actuaron en aquel barcito cerca de la Terminal de Ómnibus, hasta le compraste un CD porque te había gustado una de sus músicas.

-          Estas loco, una cosa es que actúen en Argentina, en una ciudad del interior del País donde todo el mundo habla su misma lengua y otra que la lleves a otro País, dónde hablan portugués y que desde  la época de Pedro Álvares Cabral allá por el 1500 no nos tienen mucha simpatía, agravándose aun más la cosa por culpa del Diego.-

-          Justamente, es ahí mi querido Bruno dónde esta el gran desafío, imagínate, “Gato Negro”, una banda de Rock Pop de la Patagonia Argentina  triunfa en Brasil, antes que en Buenos Aires, que golpe hermano, que golpe.-

-          Yo pensé que era el único que soñaba despierto, pero me equivoque, resulta que unos de mis mejores amigos me acaba de superar. Y cuales son tus contactos allá., en Brasil?

-          Bueno, por ahora una sola persona, es una promotora de eventos de Rio de Janeiro, con una gran trayectoria y experiencia, según me dijeron tiene muchos contactos en los medios, de todos modos pienso viajar antes, ver toda la movida allí, y luego entonces sí,  hago viajar a la banda junto contigo, que te parece.-
             


   Bruno no podía coordinar, estaba confuso, tampoco podía decirle que sí y crear falsas expectativas, su mente estaba en otro lado, tenía  muchas cosas que resolver aun, continuar con sus investigaciones y no podía por el momento dedicarse a otra cosa, quizás lo que si podía hacer era derivar esa responsabilidad de acompañar una banda totalmente desconocida a un colega de confianza y quizás porque no un poco mas joven, o mejor dicho más audaz.-

   Y así fue que Marcelo viajo al Brasil, a la semana mando los pasajes para la Banda y un pasaje a nombre del colega de trabajo de Bruno para que los acompañara en la gira, mientras él continuaba con sus historias.-

   A medida que pasaban los días y Bruno continuaba con sus pesquisas, recibía periódicamente, mejor dicho todos los días información de la gira de la Banda, su amigo colocaba en todos los sitios de internet que podía las fotos y videos de la gira, parecía un niño en un parque de diversiones, lo que sí, nunca dejaba de hablar maravillas de la promotora de Río.

   Los integrantes de la banda “Gato Negro”  llegaron al país después de 10 días de gira por varios Estados de Brasil, con todos los honores por parte de los medios de Buenos Aires. Hasta regresar a su tierra natal fueron acompañados por el colega de trabajo de Bruno; de su amigo personal, Marcelo y  representante de la Banda ni noticias, se enamoro perdidamente de la promotora de Brasil y se quedo por tiempo indeterminado en Rio perdido en alguna playa de  Ipanema , el muy caradura le echó
      la culpa de todo a  Vinicius de Moraes…

   

       Olha que coisa mais linda,                                             Mira que cosa hermosa,
       Mais cheia de graça.                                                        Mâs llena de gracia.
       E ela a menina que vem e que passa,                        Ella es la chica que aparece y desaparece,
       num doce balanço a caminho do mar.                        una dulce manera de equilibrar el mar.
       Moça do corpo dourado do sol de Ipanema               Chica del cuerpo dorado el sol de Ipanema,      
       O seu balançado ê mais que um poema,                  Su balance es mâs que um poema,
       E a coisa mais linda que eu já vi passar.                   Es la cosa mâs hermosa que He visto pasar.

                                                                                                    

                                                                                                                                                                             CESO

lunes, 7 de mayo de 2012


VER Y MIRAR

Como no quiero ser diferente al resto de los mortales y sobre todo de aquellos que disponen de la tecnología como una computadora  y por supuesto la correspondiente conexión a internet, cosa que también se está dejando de lado en los lugares que proveen de este servicio gratis mientras se disponga de una Lap Top, provista de conexión wireless  o wi-fi, se me ocurrió pesquisar en Google cual era la diferencia entre Ver y Mirar.
Por supuesto que el diccionario nos da una determinada definición y los que participaban de la discusión otras que de alguna manera coincidían.
Decía por ejemplo que el verbo Mirar significa dirigir la mirada en una dirección, mientras que el verbo Ver implica que miramos y además prestamos atención a lo que miramos. También decía que se puede Mirar sin Ver y que aprender a Mirar es, fundamentalmente, aprender a prestar atención.
Ahora bien, todo esto surgió porque me puse a pensar que durante toda nuestra existencia miramos, lo cual no es ninguna novedad, con los mismos ojos, desde que nacemos hasta que morimos, entonces significaría que si  nos viéramos por única vez en un espejo en cualquier etapa de nuestra vida  y no lo volveríamos hacer nunca mas, guardaríamos esa imagen , sin importar la cantidad de años que hayan pasado,  por más que tuviéramos 70 años nuestra cara seria la que nos quedo grabada después de no volver a mirarnos más al espejo. Veríamos envejecer a nuestros padres, a nuestros amigos y ellos por supuesto a nosotros, pero nosotros seriamos siempre jóvenes, porque nuestros ojos siguen siendo los mismos.
Por supuesto que todo esto que están leyendo no es tan así, nadie dejaría de mirarse a un espejo, nadie dejaría de mirar su cuerpo, sus manos y vería como están envejeciendo.
Con esto quiero decir  que los ojos, que son los que nos permiten ver y atreves de ellos mirar,  no envejecen nunca, uno puede tener mas o menos visión, usar o no lentes, pero los ojos son los mismos y al estar conectados directamente a nuestro cerebro, la mente  nos permite encontrar la diferencia entre Ver y Mirar.
Pero también hay una tercera palabra que es la de observar, esto resulta mas un acto físico o mecánico como el Ver, por eso decimos hemos perdido la visión cuando interviene el ojo, en cambio mirar es un acto más humano, donde ya interviene la mente, que permite usar la imaginación y porque no, emitir opinión sobre lo que se está viendo.
Por ejemplo, he visto y mirado a persona con una determinada edad y vestidas con ropa no muy de acuerdo a la época y a sus años.; para algunos puede resultar hasta ridículas, ahora bien, quien puede negar que quizás esa persona se sienta bien así, que es ahí donde quedo su mente la vez que se miro al espejo y gusto de su figura y la manera de vestirse, fue en esa época donde se sintió feliz sin importar sus años, porque sus ojos reflejaron su imagen y su mirada conquisto y grabó ese momento y también porque sus ojos siguen viendo con la misma claridad que lo hicieron desde que nacieron.
Entonces quienes somos nosotros para criticar cuando una persona usa peluca o se adorna los dedos, orejas o cuelga de su cuello adornos, se tiñe el pelo con colores estrafalarios, puede ser que quieran hacerse notar, que quieren decir al mundo aquí estamos nosotros y somos felices así y a nadie molestamos con esta actitud  y si así lo hicieran,  es mejor verlos y no mirarlos.-
Por eso quiero compartir este cuento que leí de autor anónimo y que de alguna manera expresa todo este relato:
                                                                                                                               CESO

   Sucedió una vez que la gente de una tribu de África noto que sus vacas producían menos leche que antes y no explicaban el motivo.

Un joven se ofreció a velar toda la noche y ver que podía estar pasando. Después de varias horas de espera en la oscuridad vio algo extraordinario. Una joven muy bella bajaba del cielo montada en un rayo de luna, trayendo un gran cubo. Ordeño las vacas, lleno el cubo con la leche y volvió al cielo montada en el rayo de luna, el hombre no podía creer lo que había visto.

A la noche siguiente puso una trampa y cuando vino la doncella a ordeñar las vacas él acciono la trampa y la atrapo

-¿quién eres?- le preguntó,
Ella le explico que era una doncella celestial miembro de una tribu que vivía en el cielo y no tenían con que alimentarse de modo que le habían encargado que bajara a la tierra de noche y recogiera la comida. Ella le rogó que la liberara de la red y haría lo que él le pidiera. El hombre respondió que la liberaría solo si ella accedía a casarse con él
-“me casare contigo"- dijo la doncella pero debes dejarme ir a mi casa tres días a prepararme después volveré y seré tu esposa, él estuvo de acuerdo.
Tres días después la doncella regreso portando una caja grande " seré tu esposa y te haré muy feliz" le dijo al joven, pero debes prometerme que nunca miraras lo que hay dentro de esta caja.
Durante varias semanas fueron muy felices. Hasta que un día mientras su esposa estaba ausente el hombre fue dominado por la curiosidad y abrió la caja. No había nada en ella, cuando la mujer regreso vio que su marido la miraba con una mirada extraña y le dijo
-"miraste dentro de la caja" ¿ no es cierto?- No puedo seguir viviendo contigo
-"Por qué- pregunto el hombre" -¿qué hay de terrible que mire el interior de una caja vacía?-
-"No te abandono porque hayas abierto la caja de todos modos supuse que lo harías. Te abandono porque dijiste que estaba vacía y no lo está, está llena de cielo, contiene la luz y el aire y los olores de mi casa en el cielo. Cuando volví allá por última vez llene la caja con todo lo más preciado para recordar siempre de donde provengo ¿cómo puedo ser tu esposa si lo que para mí es lo más precioso para ti no es nada?.

(Autor Anónimo)